viernes, 24 de febrero de 2017

Sonríe mi amor, dijo él.

-Sonríe mi amor, dijo él.
Ella feliz saltó al columpio que colgaba del pino. Casi se disloca el cuello y dijo:
-Ya. Dispara.
 El diálogo es imaginario, pero los hechos no. 

Estos turistas no olvidaban que estaban en una de las maravillosas islas indonesias
de Java,en Menjiangan. Un lugar verdaderamente paradisíaco,
que todas las tardes recibe varias barquitas llenas de ávidos turistas patrios,
que se bajan ansiosos y no paran de hacer y hacerse fotos a ellos mismos. 
El mundo es el decorado de retratos llenos de ilusión,felicidad y amor por uno mismo.

La realidad ha muerto. Viva la postfotografía. No?

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