La Gran Vía es el emblema urbanita madrileño. Donde las luces nocturnas transforman esta avenida en una especie de Broadway castizo para que los acelerados paseantes capitalinos puedan lucir su palmito.
Esta mañana he tenido que salir pronto y me he dado de bruces con un amanecer emblemático de Madrid, con la estación de Atocha reflejada en los ascensores del Reina Sofía y al fondo el Conservatorio. Y no he podido evitar parar un rato para hacer esta foto.